sábado, 19 de julio de 2014

Vivir de forma autónoma

Cuando se intenta vivir de forma autónoma o independiente al sistema establecido socialmente como mayoritario, surgen ventajas e inconvenientes.
Por ejemplo, algo que más o menos es conocido es que los que trabajamos como 'autónomos' tenemos muchísimos menos derechos sociales que los trabajadores 'por cuenta ajena' o empleados.  No tenemos paro (lo que aprobaron hace unos años como 'paro' para autónomos es de risa porque para percibirlo debes demostrar que estan en absoluta bancarrota), la baja por enfermedad es relativa, no tenemos vacaciones pagadas, pagamos todos los meses una cantidad enorme de Seguridad Social tanto si ingresas como si no... Pero también tiene ventajas, decides invertir el tiempo en el negocio que eliges y cómo invertir en él, decides con quienes trabajar o no, aprendes a improvisar, inventar y en definitivamente a estar siempre activo buscando nuevas oportunidades (con lo cual cuando te cierran una puerta estas más  entrenado a llamar y abrir nuevas puertas), aprendes a vivir con la incertidumbre de la vida, procuras no endeudarte....  En definitiva te sientes más libre en el sentido de que tú creas tu vida.
Sin embargo, el trabajador por cuenta ajena tiene la gran ventaja de una cierta 'seguridad' en sus ingresos, que le permite acceder a un tipo de vida más estable. Tiene paro, baja por enfermedad, dias por asuntos personales, vacaciones pagadas, seguro medico...No se preocupa por si a la empresa le va bien o le va mal, asi que puede disfrutar de su tiempo libre sin amargarse. Tiene un horario concreto que habitualmente sabe con antelación, asi que puede planificar su vida.  Pero como inconveniente tiene que aguantar a jefes o compañeros que tal vez no le gusten, tiene mayor rutina, poca elección en cómo realizar su labor, poca o ninguna elección sobre cómo gestionar la empresa, por lo que está a expensas de lo que decidan otros...en definitiva menos libertad de elección.
Esta misma dicotomía se da en cualquier área de la vida, amor, familia, amigos, ocio... Si decides ajustarte a lo que la sociedad impone como mayoritario, sera más fácil, pero no podrás elegir mucho. Si decides salirte de lo establecido, lo tendrás más complicado pero a su vez sueles sentirte más realizado porque eliges y ajustas a tú medida.  
Al final es una cuestión de ver con qué va más tú  personalidad, qué tipo de vida quieres y decidir siendo bien consciente de los pros y los contras.  Lo que es completamente contraproducente es intentar encajar en un molde que tú sabes que no es el tuyo, sólo trae ansiedad y sentimientos de desasosiego.  Si no encuentras cuál es tu manera d estar en el mundo, búscala, atrévete a equivocarte y a intentarlo una y mil veces, pero no pretendas encajar en un molde que ya probaste y no te sirvió.  Sería perder el tiempo. Y la vida es demasiado corta como para vivirla de una forma que no te satisfaga. Sé realista: sueña con el estilo de vida que quieras y llévalo a la práctica.  Es posible, solo tienes que ser creativo :) e ir ajustando las opciones para que se acerquen lo más posible.
Fácil, no; posible, SI.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.

domingo, 6 de julio de 2014

Los cambios

Cuando uno decide hacer cambios en su vida, sea del tipo que sea, suele encontrarse con unas cuantas barreras de resistencia, tanto internas como externas.  A mayor nivel de cambio, más barreras y más fuertes.  No es lo mismo hacer un cambio de, por ejemplo cambiar de residencia a otro país... que ya trae resistencias y grandes. A cambiar de forma de vida, de pensar, de estar en el mundo... que remueve cual tsunami todo.  Incluso, en ocasiones, vienen varios cambios de distintos grados juntos.  Y por curioso que parezca, a veces, esta conjunción de cambios lo hace más fácil, porque te alejas tanto de lo que era tu norma que, tras el shock inicial, empiezas de cero.  Otras veces esta unión de cambios enmascaran, y uno cree que ha cambiado pero resulta que en el fondo no, cambió sólo en la superficie.
Por un lado están las resistencias internas... que son las más graves y fuertes.  La resistencia a ir en contra de antiguos pensamientos/sentimientos, el miedo a lo desconocido, la eterna duda de si es realmente lo que uno quiere, la incertidumbre de cómo debes comportarte o ser en la nueva situación...  Son las más difíciles de vencer porque la inercia tiene muchísima fuerza, y a la mínima que te relajes un poco... ya has vuelto a las andadas.
Pero es que además están las resistencias externas, las de nuestro entorno y normalmente las de nuestros seres queridos.  Estos, con toda su buena intención, no suelen entender lo que te pasa, y te hacen ver siempre todas las objeciones, problemas y, a su juicio, insensateces que provocan tus cambios de rumbo.  Está bien, lo hacen porque quieren protegerte (o eso piensan), y conviene escucharles para poder dar con mayor firmeza los pasos que quieres dar o rectificar si no es ese el camino.  Ten en cuenta que si tú cambias algo, les obligas a ellos a cambiar también algo... y eso no suele gustar, porque ellos no han pedido ese cambio.
Total, que cambiar, sobretodo a nivel profundo es terriblemente difícil, y agotador.  Lo que pasa es que tampoco es realmente una elección.  Cuando uno siente que no está dónde y cómo debe de estar, cuando uno oye de forma constante una vocecita interna que dice... por ahi, no; por ahi, no...  Puedes intentar hacerte el sordo, pero entonces empezará a gritar cada vez más alto.  Si no la escuchas, entonces tu cuerpo empezará a expresarse a través de enfermedades psicosomáticas.  Así que, antes o después tendrás que oirla.  Y es aconsejable que sea antes de que te produzca una enfermedad de la que no haya vuelta atrás.
Esa voz, hoy en dia, suele ir en contra de lo que como sociedad hemos 'aprendido' y 'aplaudido'... de ahí que el conflicto sea mayor.  En la sociedad que hemos creado el ser humano se ha convertido en una maquina de producir para luego consumir sin medida, sin sentido, sin descanso, a toda velocidad. Y ¿para qué? para tener que producir más, trabajar más, para seguir consumiendo cosas innecesarias que nos exijan nuevos gastos, nuevas 'necesidades' y así trabajemos más para ganar más.  Es un sistema de esclavitud perfecto.  Y claro, antes o después, la vocecita dice: 'pero, y ¿cuando puedo disfrutar de mis hijos? ¿por qué tengo que trabajar tanto para que todo mi sueldo se lo lleve la que cuida a mis hijos? ¿donde quedo el amor hacia mi pareja, si no tengo tiempo ni de verle? ¿donde quedaron los amigos? ¿donde quedó charlar distendidamente durante horas? ¿qué hago perdiendo el tiempo durante horas en un atasco? ¿por qué cuido más a mi jefe que a mi familia? ¿por qué paso la vida haciendo 'lo que debo' en lugar de 'lo que quiero'?

Consejos para cambiar: paciencia, rodéate de gente que esté intentando el mismo tipo de cambio que tú, comprensión y respeto para los que no piensan como tú--no intentes convencer a nadie de lo tuyo, cada uno tiene que hacer lo que crea oportuno. Medita y haz mantras para reforzar tu decisión. Procura alejar las dudas, nunca sabrás si es mejor o peor hasta que lo hayas intentando.  Cuando llegue el momento de la soledad  (porque inevitablemente llega cuando cambias de rumbo hasta que aparecen nuevas personas del nuevo camino) tómatelo como un descanso en la lucha, no como un castigo.  Compasión contigo mismo por la cantidad de veces que 'volverás a las andadas' sin darte cuenta, toma conciencia, aprende, y continúa. Constancia. Escucha tu corazón, es el único que sabe el camino.
Hay un qi gong con el ideograma de WAN (emperador) que suelo enseñar a mis alumnos y que lleva un mantra que todo el mundo debería tener siempre en mente y repetirlo al tomar cada decisión. Dice así:
'Lo que pienso, lo que siento, es una unidad con lo que hago'
Si todos realmente tuvieramos estos 3 planos alineados, el mundo sería un lugar mucho mejor.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.