martes, 24 de febrero de 2015

Vivir despacio

La sociedad en la que vivimos es la sociedad de la inmediatez, todo es rápido.  Internet ha permitido que tengamos todo lo que deseamos en un solo click... pero no creo que sea justo echarle la culpa de todo a internet, la rapidez viene de antes, internet solo es el resultado.  En realidad, esa rapidez de la sociedad de hoy en día, en mi opinión, viene de la competitividad, de la patológica necesidad de ser el primero, el mejor.  Para ser el primero hay que correr más aprisa.  Y luego nos quejamos de que los niños hoy día no saben aburrirse, no toleran la frustración y lo quieren todo ya... es la sociedad que hemos creado.  Viene de una sociedad donde el producir más, mejor, más rápido y con mayores beneficios es lo que te da reconocimiento social y económico.  Viene de una sociedad que se ha desarrollado en un crecimiento ilimitado.
El problema es que nos hemos creído que ese crecimiento ilimitado era también ilimitado en el tiempo... y con esta crisis que está padeciendo el mundo entero a todos los niveles, cada vez somos más los que nos damos cuenta de que no tiene sentido.  No se puede crecer ilimitadamente, no se puede ir siempre a más.  Cualquier teoría matemática, física o económica te habla de ciclos, ciclo de subida, y ciclo de bajada.  Los ciclos de las estaciones climatológicas, ciclo del dia-noche...  Es la antiquísima teoría china del Ying y el Yang: la máxima expansión de uno genera la semilla de su contrario que comienza el crecimiento hasta su máxima expansión y nacimiento del contrario... de ahí vuelta a empezar.
Así nacen las teorías del decrecimiento económico y la simplicidad voluntaria (que es como se denomina actualmente a teorías tan antiguas como las de los estoicos griegos).  Son teorías que proponen alternativas de vida más ecológicas y respetuosas tanto con el medio ambiente como con los seres humanos, parten de la base de que nuestro actual sistema de 'bienestar' no es sostenible a largo plazo, la Tierra no da para tanto.  Básicamente se trata de hacer menos y vivir más despacio.  Trabajar menos, producir menos, consumir menos, tener menos, correr menos, viajar menos... favorecer las economías locales más que globales, favorecer los ritmos naturales--que son más lentos, devolver los valores a la familia, los amigos y las relaciones humanas de calidad--las que requieren tiempo, re-aprender a disfrutar de lo sencillo.

Os dejo varios links con información de estas teorías para quien le interese:
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/15/actualidad/1376575866_220660.html
http://www.tendencias21.net/Movimiento-por-el-decrecimiento-Consumir-menos-para-vivir-mejor_a30562.html
http://www.selba.org/IniciativasSimplicidad.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Decrecimiento

La teoría está muy bien, probablemente la mayoría de las personas que lean esto les parecerá coherente.  Ahora, el problema viene al llevarlo a la práctica.  Nos hemos criado con una serie de valores, ritmos, objetivos, deseos... y por más que intelectualmente puedas cambiar de opinión y replantearte otras posibilidades llevarlo a la práctica es difícil, y supone una lucha interna para vencer inercias.  Hay dos grandes peleas: el tener menos (de cosas materiales en general, pero también de servicios, posibilidades, elecciones...) y el vivir más despacio (hacer las cosas lentamente, hacer menos cosas, tener más tiempos vacíos, aprender a disfrutar del aburrimiento y la rutina).
Por ejemplo, puedes estar muy por la labor de favorecer el consumo local, ir al mercado de tu barrio e intentar comer la fruta y verdura de temporada, pero incluso en el mercado de tu barrio la fruta no siempre es nacional... y tú no lo sabes ni preguntas, o se te antojan unas cerezas con aspecto impresionante en pleno invierno...  Luego está la ropa, alguien conoce fabricantes locales? estamos dispuestos a pagar el precio?  o acabamos picando y yendo a Zara, Mango o alguna de estas cuyas fábricas están en algún país del tercer mundo y sus trabajadores siendo explotados??  Es lo que se llama el consumo responsable, y no siempre es divertido.  Intelectualmente estamos muy de acuerdo con consumir menos, pero nos vamos de viaje a Nepal, Vietnam o Tailandia (eso sí de mochileros porque somos muy ecológicos), buscando la mejor oferta de vuelos de avión sin considerar que lo que gasta un avión es descomunal... quizás podríamos optar por conocer nuestro propio país con toda su diversidad y riqueza cultural en lugar de buscar fuera algo exótico.  Siempre andamos buscando fuera respuestas a lo que ya tenemos dentro.  Vivir más despacio al principio suena bien: trabajar menos horas!!!  pero luego no sabemos qué hacer con todo ese tiempo vacío... y nos apuntamos a una y mil actividades de ocio para tener la sensación de aprovechar el día al máximo... seguimos corriendo.  No vaya a ser que nos enfrentemos a nuestros demonios internos en medio de tanto silencio...  Estamos tan acostumbrados a hacer mil actividades al día, estar en mil sitios a la vez, exprimir los minutos del día a su máximo rendimiento, que el plantearse: hoy solo voy a hacer UNA  cosa... hace que nuestros mecanismos de defensa salten: 'no seas vaga' 'tienes que aprovechar el tiempo' 'deja de perder el tiempo'...  Vencer la inercia cuesta, y cuesta mucho, a poco que te descuides vuelves a la rutina que conocías.

Lo que me gustaría expresar, para que cada cual reflexione si le apetece, es que debemos intentar ser coherentes.  Cuando uno opta por determinado estilo de vida ese estilo tiene unas consecuencias, para bien y para mal, y hay que tenerlas en cuenta.  Obviamente no se puede pretender cambiar la sociedad de un día para otro, y además lo único que cada uno puede cambiar es a sí mismo.  Pero si decides cambiar tus valores, porque crees que son más afines o porque crees que el mundo mejoraría así... trata de ser coherente, o por lo menos sincero con tus propias incongruencias y debilidades.  No señales al otro, sino revísate a tí mismo.  No presumas de que reciclas, o perteneces a X ONG, esto no es una competición... dejemos de competir y respetemos la decisión que cada uno tome.  No es fácil, uno puede estar muy convencido de ciertos cambios y luego tener momentos de debilidad, duda y hartura, es lo normal.  El caso es seguir adelante e intentar cada día vivir un poco más en coherencia con aquello en lo que crees.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.


martes, 17 de febrero de 2015

La voz

Pocas veces prestamos atención a la voz, es un atributo de nuestro cuerpo que damos por supuesto y creemos que 'funciona solo'.  Sin embargo, la voz es algo casi más personal que las lágrimas y su buena utilización, su adecuado fluir, y su capacidad de expresión son claves para equilibrar nuestras emociones.  La voz es la que transmite, la que expresa, tanto lo que pensamos como lo que sentimos, lo que somos por dentro. Y de esa correcta comunicación, de ese saber decir la palabra justa en el momento justo, depende en parte la salud de nuestro corazoncito...y de nuestra garganta.
Muchos somos los que callamos cosas que nos hacen daño por dentro, o que estallamos de forma desmedida cuando ese tapón ya no puede contener más.  Y si fuéramos capaces de decir lo que queremos, cuando es necesario y de forma serena... no tendríamos por qué estallar, y la herida cicatrizaría bien.  El equilibrio en la comunicación, en la expresión de lo que llevamos dentro a través de la voz, es clave para nuestro equilibrio emocional.  Por eso, técnicas milenarias como el yoga o el qi gong trabajan con sonidos.  La vibración de ese sonido que nosotros mismos producimos mueve montañas.
Y muchos estaréis pensando, si yo soy un gran comunicador, no tengo problemas... a lo mejor sí, o a lo mejor eres un gran comunicador en ciertas facetas de tu vida y en otras no.  Lo ideal es poder expresarse fluidamente en todos los ámbitos de nuestra vida: en lo laboral, las amistades, la pareja, la familia, los extraños...  Y comunicarse fluidamente no quiere decir soltar un montón de palabras, no, quiere decir poder expresar lo más fielmente posible aquello que llevamos dentro y queremos expresar.  Quiere decir no tener miedo a expresar eso que llevamos dentro, aunque nuestra mente racional opine que estamos locos.  Expresar lo que el almita, el corazoncito, esta deseando gritar... sin miedo al qué dirán.  Siendo fieles a nosotros mismos, alineando lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos en una sola cosa.  Pero expresarlo bien, serenamente e intentando no herir a los demás gratuitamente, simplemente expresar de forma tranquila, segura, justa.
Esto que puede parecer sencillo en la realidad no suele ser sencillo en absoluto.  Tenemos demasiadas convenciones sociales que cumplir y demasiado miedo a que no nos quieran.
Por supuesto trabajar la voz a través del canto es una gran terapia, sobretodo si encontráis un profesor que entienda esta parte terapéutica del canto.  Pero también a través del yoga, del qi gong, de los cantos armónicos, de la hipnosis, las flores de bach, y la logopedia, se puede hacer una buena terapia.

Gracias,
Laura
www.sanarahora.es
*Estos consejos prácticos no sustituyen en ningún caso la consulta con su médico u otros profesionales de la salud.  Son mi opinión, la responsabilidad de llevarlo a la práctica es de cada uno. Consulte con su profesional de la salud si tiene dudas.